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¿QUE ES UNA LEYENDA?
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Don José Guadalipe Ramírez Alvarez escribió en 1967
en el prólogo de su libro "Leyendas Queretanas", lo siguiente:
Al Querétaro que aún anhela soñar:
Emergerá, aquí y ahora, el sueño,
porque ¿Acaso hablamos algo verdadero aquí , dador de vida?
No, pues que hablamos de leyenda, con la que sólo soñamos, sólo nos
levantamos del sueño.
La leyenda siempre es como un ensueño
por ello, nadie habla aquí de verdad ...
y un poco más adelante:
¿Es
totalmente falso el ensueño?
No, si no es verdad el ensueño, subyace en él una mínima dosis de
verdad.
Por ello en la leyenda, que es ensueño comunal, no hay verdad, pero
tampoco hay total falsedad; subyace en el ensueño de la leyenda alguna
dosis mínima de verdad.
Contrario a la Fantaciencia que hoy es fantasía y mañana puede ser
verdad, el ensueño de la leyenda, es hoy fantasía y ayer pudo ser
verdad.
Pudo ser verdad, pero nadie habla de verdad absoluta en la leyenda.
Eso es lo hermoso del ensueño de la leyenda ...
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En la época en
que Maximiliano fue Emperador de México y después fusilado en el
Cerro de las Campanas, estuvo temporalmente prisionero en el Convento de La Santa
Cruz. En ese entonces el panteón que tiene la iglesia (ahora panteón de
los Personajes Ilustres) se utilizaba para enterrar a la gente de
aquella zona y el campo santero que ahí trabajaba se llamaba Simón, su
turno empezaba a las 6 de la mañana y terminaba a las 6 de la tarde.
Un día, mientras
Simón hacia sus labores, de pronto oyó que alguien lo llamaba -¡shht
Simón! - el volteo pero no había nadie y después lo volvió a oír pero a
la hora que volteo vio a un espectro, como una sombra y no podía ver su
cara. Entonces Simón salio corriendo del panteón hacia su casa y no
quiso salir de ahí hasta la mañana siguiente cuando pensó que solo había
sido su imaginación ya que estaba cansado ese día. Cuando dieron las
6:00 de la tarde Simón volvió a oír que lo llamaban y al voltear vio al
mismo espectro a lo lejos, su primera intención fue correr, pero sus
piernas no le respondían y cada vez que qué lo intentaba, el espectro se
acercaba más y más. Cuando estuvo enfrente del camposantero, este
automáticamente levantó el brazo, aún sin querer hacerlo y el fenómeno
depositó algo en su mano, mientras tanto Simón pudo ver la mano huesuda
y sin piel del espectro, pero no pudo verle el rostro, después cerró su
mano, empuñando lo que el espectro le dio y cayó desmayado.
Al día siguiente
los amigos del camposantero fueron a verlo ya que el cementerio no
estaba abierto, cosa que les extrañó pues Simón era muy puntual, después
de saltar la reja empezaron a buscarlo y lo encontraron inconsciente
sobre el pasto, lo llevaron de inmediato al hospital pero no pudieron
abrir su mano que estaba hecha puño. A los tres días Simón volvió en sí
y sus amigos no creyeron la historia que les contó, mas cuando le
pidieron abrir su mano, Simón les mostró que lo que el espectro le había
entregado. Era un Maximiliano, una moneda de oro de 14 kilates de la
época del Emperador Maximiliano.
Tiempo después
Simón se enteró, que el cuerpo de Maximiliano había estado un corto
tiempo en el Templo de la Santa Cruz.
La leyenda dice
que si vas al panteón del santuario a las doce de la noche, corres el
riesgo de toparte con ¡LA SOMBRA DE MAXIMILIANO!
Esta leyenda le fue narrada a Marisa por la Miss Irma Tamayo

Conoce en fotos, más sobre Maximiliano y el II
Imperio,
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EL AGUJERO DEL DIABLO
(La Celda de Satanás)
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Hace mucho tiempo, en el Convento
de San Francisco, (hoy Museo Regional) permanecían los jóvenes
seminaristas que estudiaban para ser sacerdotes, entre ellos había uno
que era de los más destacados. Una mañana, cuando fueron todos a misa,
este joven sintió que alguien lo miraba, al voltearse vio que era
una mujer bellísima y joven, pero como el había decidido entregar su
vida a Dios, no podía pensar en ninguna mujer, así que decidió olvidarse
de ella y rezar durante toda la tarde, para olvidarla.
Al día siguiente cuando fueron a misa, el muchacho sintió otra vez esa
mirada penetrante, se trataba de la misma muchacha, así que, al terminar
la misa, fue con su confesor a pedir ayuda, el cual le dijo que se
trataba del demonio, que intentaba alejarlo de Dios. Por tal
motivo el joven seminarista decidió no ir a misa al día siguiente y
quedarse a rezar en su celda. Ya por la tarde sus compañeros decidieron
ir a verlo y este les dijo que todo estaba bien, pero en la noche, al
estar rezando el muchacho, de pronto oyó ruidos y al voltear a la pared
vio la silueta de la muchacha que se desprendía de la pared poco a poco,
para después irse convirtiendo en una especie de bestia y hombre
mezclados. El seminarista rezó y rezó y sus compañeros al darse cuenta
intentaron abrir la puerta pero se dieron cuenta de que estaba
totalmente bloqueada. Entonces todos ellos empezaron a rezar en voz muy
alta, hasta que finalmente se dio una tremenda explosión, que impulsó a
la bestia a salir por el techo.
Gracias a su fe, el demonio había sido derrotado una vez mas y al salir
de la celda dejó un enorme agujero en el techo.
A ese agujero ahora le llamamos "EL AGUJERO DEL DIABLO"
Esta leyenda le fue narrada a Marisa por la Miss Irma Tamayo y es una
versión condensada de la leyenda "La Celda de Satanás" que le narró Don
Germán Patiño al escritor y abogado Don José Guadalupe Ramírez Álvarez y
que aparece publicada en la página 41 de su libro "Leyendas de
Querétaro".

Conoce más sobre los Conventos de Querétaro,
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LA CASA DEL FALDÓN
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En
la segunda mitad del siglo XVIII residía en Querétaro Don Pablo de
Tapia, descendiente directo del fundador de Querétaro de origen indio,
Don Fernando de Tapía. Don Pablo ocupaba entonces el cargo de Alcalde de
la ciudad. Por aquel entonces también residía aquí un acaudalado
personaje de origen español de nombre Fadrique de Cázares y Puente que
ocupaba el cargo de Regidor del Ayuntamiento, que desde luego era de
menor rango que el de Tapia.
Cuenta la leyenda que en una elegante procesión bajo palio de Corpus Christie
de aquella época, concurrieron los más importantes miembros del Clero, del
Ayuntamiento, de la nobleza y personas muy distinguidas de la ciudad.
Entre ellos ocupaban un lugar preponderante Don Fadrique el regidor
español y Don Pablo el alcalde de origen indio, ambos a cual más
elegantemente vestidos.
Ambos personajes, como personas notables, tenían encomendado portar dos
de los bastones de soporte del palio utilizado para cubrir el Cuerpo de
Cristo que daba motivo a la procesión. Don Fadrique procedió a tomar uno
de los bastones y enseguida Don Pablo, que tenía mayor rango, se
adelantó y tomo el siguiente. Esta acción le molestó al orgulloso
regidor Don Fadrique que enfurecido le dio un tirón a uno de los
faldones de la casaca de seda que portaba Don Pablo. El jalón fue tan
fuerte que Don Fadrique se quedó con el faldón en su mano, causando
tremenda confusión y enojo entre la concurrencia, estando a punto de
suspenderse tan notable acontecimiento.
Tras del evento Don Pablo se sintió muy ofendido y emprendió un juicio
legal en contra del regidor Don Fadrique, mismo que transcurrió durante
varios meses. Cuando la Real Audiencia dictó sentencia concluyó que Don
Fadrique debería ser desterrado de la ciudad de Querétaro y además pagar
el daño causado en la casaca de Don Pablo y las costas del juicio.
Ante tal situación, Don Fadrique se vio obligado a construir una nueva
residencia que quedara localizada fuera de los linderos de la ciudad.
Como en aquellos días el Río Querétaro (hoy Av. Universidad) determinaba
los límites de la ciudad, Don Fadrique construyó su nueva casa en lo que
se conocía como "la otra banda", es decir en los terrenos que quedaban
del otro lado del río. La construcción, que aún existe frente al
Templo de San Sebastián y la calle de Primavera, destacaba entre el
conjunto de caseríos ubicados entonces en la zona, por sus rasgos de
alta nobleza.
En la esquina de la casa de tres niveles, tiene en lo alto una terraza
que le servía a Don Fadrique de mirador, para poder al menos, disfrutar
de la vista de la cúpulas de las iglesias y hermosas huertas arboladas,
así como de los espléndidos atardeceres primaverales de la ciudad
queretana. Don Fadrique vivió en esa casa hasta su muerte, misma que en
la actualidad, una vez que fue remodelada, se utiliza para
albergar un centro cultural, siendo un espacio ideal para las
manifestaciones artísticas. En sus espacios se imparten disciplinas
relacionadas con las bellas artes y manualidades.
Esta leyenda fue encontrada por Marisa, en el libro "Así es
Querétaro" de Don Manuel M. de la Llata", publicado por Editorial Nevado
en 1981.

Conoce más sobre La Casa del Faldón
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LA
CONQUISTA DE QUERÉTARO.
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Cuenta la leyenda (conocida como
la Leyenda Dorada) que en el año de 1531 se llevo a cabo la conquista y
la fundación de Querétaro, la cual se consumó por medio de una batalla
muy singular.
Un indio de raza otomí cuyo origen
fue el pueblo de Nopala, cercano a Jilotepec, acabó por convertirse en
pieza muy importante para que los conquistadores españoles pudiesen
lograr su objetivo. Conín fue su nombre y como era un excelente
comerciante y negociador, viajaba con mucha frecuencia a la zona
denominada La Cañada. En ese sitio se asentaban tribus chichimecas que
recibían a Conín como un amigo, entregándole pieles de animales a cambio
de sal y granos.
Para el año de 1529, Conin y un
grupo de familias otomíes decidieron asentarse en la comarca cercana a
La Cañada y como en ese sitio había muchas peñas le denominaron
Queréndaro, que en lenguaje tarasco significa "Lugar donde hay peñas".
Cuando Don Hernán Pérez de Bocanegra regresó de Michoacán, acompañado de
un religioso franciscano que tenía la encomienda de catequizar a la
región, aprovecharon las dotes diplomáticas de Conin, el cual fue
convertido al catolicismo y bautizado con el nombre español de Fernando
de Tapia.
Este hombre fue el encargado de
convencer a las tribus otomíes de la región de Jilotepec para que se
aliarán a Conín y le ayudaran en la complicada tarea de conquistar y
catequizar a los pobladores chichimecas de La Cañada.
El ejército conquistador,
comandado por Fernando de Tapia (Conin), partió de San Juan del Río el
23 de Julio de 1531 y acampó en el Cerro Colorado el cual se encuentra
cerca del Valle de Querétaro. Desde ese lugar Fernando de Tapia envió
emisarios para que se entrevistaran con el Cacique de los Chichimecas
don Juan Bautista Criado.
Al día siguiente regresaron al
Campamento los emisarios acompañados por representantes del Cacique
Chichimeca. Ya en el Parlamento, se acordó que el sometimiento seria
pacífico, pero para demostrar la fuerza de los dos grupos se llevaría a
cabo un combate en el cual pelearía el mismo número de hombres, sin
armas, cuerrpo a cuerpo, usando solamente los brazos, los pies y la
boca.
Al amanecer del siguiente día, 25
de Julio de 1531, se le dio principio a la batalla, los dos grupos
lucharon durante todo el día y al atardecer aún no había vencedor..Los
españoles al darse cuenta de la superioridad de los Chichimecas y al
encontrarse ellos en inferioridad, comenzaron a pedir auxilio invocando
a su santo patrono Señor Santiago, en ese momento el cielo oscureció, se
eclipsó el sol, salieron las estrellas y apareció en el cielo una cruz,
como de cuatro varas de alto, y a su lado el Apóstol Santiago montado en
un brioso caballo. Los Chichimecas al darse cuenta de esto se rindieron.
Desde ese momento,
la ciudad ha llevado el nombre de la muy noble y leal ciudad de Santiago
de Querétaro. En el escudo de armas de la ciudad se observa un óvalo en
cuyo centro se ve una cruz, teniendo a su lado al Apóstol Santiago a
caballo, y en el cuartel superior, el Sol poniéndose y el cielo cubierto
de estrellas.
Querétaro es el
nombre que le dieron los españoles al anterior Queréndaro, cuyo
significado era "Lugar donde hay peñas"..
Esta leyenda fue redactada por Marisa, en base a los datos del libro "Así es
Querétaro" de Don Manuel M. de la Llata", publicado por Editorial Nevado
en 1981.
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Conoce más sobre Fundación de Querétaro
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LEYENDA DE CHUCHO EL ROTO
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La leyenda de Jesús Arriaga, alias “Chucho el Roto”,
se refiere a un astuto joven que aún cuando no nació en Querétaro, fue
en esta ciudad donde finalmente fue detenido y encarcelado. Él nació en
Santa Ana Chiautempan, en el estado de Tlaxcala en el año de 1858.
La historia como tantas otras, comenzó cuando a la muerte de su padre se
vio obligado a dejar sus estudios y dedicarse a trabajar para
mantener a su hermana y a su madre. Dada su preparación, pronto pudo
conseguir trabajo en un taller de ebanistería en la Ciudad de México y
es allí donde comienza la leyenda.
Un buen día llegó un elegante caballero al taller
solicitando los servicios de un ebanista y al día siguiente le
encomiendan a Jesús que vaya a una elegante casa que se encontraba en lo
que entonces se llamaba Paseo de Bucareli, para que examinara una
sillería de talla italiana que pertenecía a dos señoritas de la alta
sociedad. Allí conoció a Matilde, quién vivía solamente con su tía
Carolina; ambos se enamoraron pero no se casaron en razón de la
gran diferencia de clases sociales que tenían, sin embargo ella resulta
embarazada y tuvieron una hija. Aunque Matilde lo amaba se sentía
avergonzaba de él, por ser humilde y pobre. Cuando su tío, Don Diego de Frizac se entera del embarazo
de Matilde, salen hacia Europa y no regresa hasta
después de dos años, con una niña llamada Dolores, que decían era
adoptada.
Entonces Jesús decidió robarse a quién sabía que
era su hija y al estar distraída Matilde, la secuestra y se la lleva a
casa de su madre y su hermana. Al verse perseguido huye y devuelve
a la niña, pero finalmente es detenido y encarcelado,
primero en el Distrito Federal y después trasladado al
Fuerte de
San Juan de Ulúa en Veracruz, que funcionaba como presidio. Este
sitio fue famoso por los terribles tormentos de los que allí cumplían
sus penas, como por ejemplo dejarles caer una gota de agua en la cabeza
día tras día hasta que acabara por perforarla.
En 1885 Jesús logro escapar del
penal escondido en un barril lleno de desperdicios y así dio comienzo su
nueva vida de astuto bandido e inmejorable estafador. Sus hazañas
comenzaron a conocerse en todas partes y con frecuencia publicadas en
los diarios, pero su gran fama se daba más por el hecho de que robaba a los ricos, para ayudar a los pobres.
El mote de “El Roto” se debía a que para llevar a cabo sus
estafas acostumbraba vestir con suma elegancia, al estilo de la gente
rica de aquellos tiempos, y que el vulgo bautizó como "rotos" (
elegantes).
A lo largo de casi diez años logró realizar sus fechorías, pero era
perseguido por las autoridades las cuales lograron apresarlo en Texcoco
y llevarlo a la cárcel de Belén, de donde nuevamente logró fugarse.
Se dice que en Querétaro después de un robo muy cuantioso a una joyería,
Rómulo Alonso, jefe de la policía queretana, sospecha de un
hombre, amigo del dueño del negocio, recién llegado y que no
contaba con suficientes referencias, que avalaran su conducta. Al encontrar
las joyas hurtadas, enterradas en la cocina del sospechoso,
que usaba el nombre de José Vega, comerciante de café, lo detienen. La
elegancia y distinción del detenido despierta la suspicacia del jefe de
la policía, quién tras de investigar, decide dar aviso a las autoridades
de México, por su semejanza con el caso de Jesús Arriaga.
En aquellos años el que actualmente conocemos como Palacio de la
Corregidora, era utilizado como cárcel y suele decirse que allí
estuvo preso Jesús Arriaga, mientras llegaban los agentes de la policía
capitalina a detenerlo y trasladarlo.
Los agentes llegaron a Querétaro para llevarse a
"Chucho el Roto" nuevamente a la prisión de San Juan de Ulúa en
Veracruz, de donde se escapa nuevamente, pero en su intento es descubierto y perseguido en una lancha,
que lo detuvo mal
herido de una pierna y es devuelto al presido.
Lupe, la hermana de Jesús, recibe la noticia de que está herido y avisa
a Lolita y a Matilde, trasladándose las tres de inmediato para verlo,
Al someterlo a juicio, el coronel
Federico Hinojosa, director del penal ordenó:
¡Que le den doscientos latigazos a ese desgraciado!
Entonces, con mucho orgullo, Chucho el Roto replicó:
No puede ser desgraciado el que roba para aliviar el infortunio de los
desventurados ....
Y el director ordenó entonces:
¡Denle trescientos!
El verdugo cumple la orden. Sin embargo, se
dice, que previamente recibió mil doscientos pesos oro de
manos de Matilde de Frizac, y que esto ayudó para
que Jesús no muriera en el acto, pues el verdugo sabía como golpear.
Llevado a la enfermería del hospital más antiguo de
Veracruz "Marqués de Montes”, Matilde estuvo frente a Jesús y con humildad
le dio un beso en la frente, a aquel hombre a quién había amado con todo su corazón,
él le responde con voz entrecortada que la perdona y extendiéndole su
mano, murió.
Se sabe que murió en Veracruz,
el 25 de marzo de 1894, contando con treinta y seis años de edad. El
cuerpo fue recibido por Matilde, Lupe y
Lolita su hija. El féretro fue custodiado por guardias contratados por
Matilde y trasladado por ferrocarril a la ciudad de México para que se
le diera cristiana sepultura.
Hasta hoy nadie sabe donde fue sepultado el cadáver y solamente queda la
leyenda de Jesús Arriaga, mejor conocido como “Chucho el Roto”.
Mucho se ha escrito sobre este controvertido
personaje y su vida fue trasladada a la
pantalla
cinematográfica y a la televisión.
Esta leyenda fue redactada por Marisa, tomando como base a los datos
publicados en la
Enciclopedia Libre Universal en Español .
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El Palacio de la Corregidora probablemente en el año
de 1917.
Si quieres saber más de la historia de este sitio
oprime aquí.
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