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Razón del nombre:
De acuerdo con lo narrado por Don Valentín F. Frías, a fines del siglo
XVII en el callejón que existía por la parte de atrás del Templo de la
Merced, un hombre cegado por lo celos, utilizando una arma blanca
estuvo a punto de degollar a una mujer. Al llegar un sacerdote de la
iglesia mencionada para confesarla, se dice que fue necesario que otra
persona sostuviera de su cabeza, debido a la profunda herida que tenía
en la garganta y solo así pudiera hablar.
Sigue diciendo el relato que aquella mujer se encomendó a la Vírgen
del Pueblito y su herida con el tiempo cicatrizó. De allí el nombre
que llevó esta calle, hoy denominada Andador Progreso, que inicia y
hace esquina con la actual calle de Río de la Loza. |